Una Luz desconocida en el Cielo
A finales del año 2015, mi grupo de amigos de la universidad y yo, teníamos que grabar un Cortometraje independiente y decidimos que una de las escenas se iba a realizar en la noche, en un barrio al Norte de Cali - Colombia.
Eramos un grupo de aproximadamente doce personas, cada uno tenía un rol en la producción, a mí, como casi no me gusta usar las cámaras de vídeo, preferí quedarme quieto en un lugar con el Computador portatil, supervizando la grabación de Audio de todo el cortometraje. Y no estaba solo, un amigo llamado Julián Londoño estuvo conmigo en ese momento.
Eramos solo nosotros dos mientras el resto del equipo estaba en su labor de producción de campo, uno alistando la claqueta, otro preparando las cámaras, otro ordenando las luces, el director conversando con los actores, etc.
Pero en el instante en que aconteció lo que ya contaré, solo estabamos mi amigo Julián y yo apartados del resto.
Eran alrededor de las dos de la mañana,
Julián empezó a hablarme acerca del Software que empleamos para la grabación de Audio. Y yo, como suelo dispersarme en las conversaciones, levanté la mirada hacia el Cielo mientras mi amigo hablaba.
Observé un cielo limpio, despejado de nubes y lleno de estrellas.
Ahí estaba yo, a punto de retirar la mirada del cielo, de no ser por una extraña luz que se asemejaba a una estrella fugaz pero ésta no dejaba estela ni tenía cola.
Yo sé reconocer las estrellas fugaces porque desde niño las veía cruzar el cielo en descenso, siempre arrastrando cola detrás, pero lo que vi en ese instante no era nada de eso, nada que yo reconozca.
Y muy emocionado interrumpí la conversación de mi amigo y señalando al cielo le dije:
Mira, ¡Mira!.
Julian alzando rápidamente la cabeza, siguiendo la indicación de mi dedo, se quedó entumecido observando aquella luz.
Lo que vimos era algo que parecía redondo, como a la misma altura que están los satélites, es decir; que fuera lo que fuese, esa cosa debió de ser enorme, para que nosotros pudieramos verla tan bien, desde un pobre barrio Caleño en el que estabamos parados.
Esa figura esférica se movía muy lentamente hacia el sur, luego sin más se detuvo, se quedó completamente estática casi unos 10 o 15 segundos. Luego vimos que empezó a soltar luces; Naranja, blanco, azul. Ahí tuve la sensación de que se iba a explotar por la forma en la que cambiaba de luz. Pero no lo hizo. En cambio, después de emanar esas luces, giró hacia la derecha a una velocidad increíble. Aceleró tan rápido que daba un efecto como si se estirara y se encogiera a la misma vez.
Fue tan impresionante que nunca lo olvido.
Todo esto pasó en un instánte, no tuvimos tiempo ni de avisarle a los demás miembros del equipo de lo que estabamos presenciando.
Cuando terminó este suceso, Julián sube las manos para agarrarse la cabeza y voltea a verme y me dice:
¿Qué Carajos fue eso?
Parce!, que era eso?.
Y yo, no supe qué responder, solo sacudí los hombros y sonreí.. en mi cara solo había felicidad y en cambio en la de Julián se notaba asombro y miedo.
Cada que cuento esta anécdota siempre me preguntan el por qué yo estaba tan felíz en vez de estar temeroso. Y con toda sinceridad mi respuesta es la misma: Porque siempre he creído que existe vida fuera de este planeta, que no somos los únicos, hay miles de galaxias afuera. Creernos únicos en el universo es casi un problema de Ego.

Comentarios
Publicar un comentario