Un Mensaje Importante

La mayoría de los sueños siempre los recuerdo al despertar, y algunos de estos sueños están grabados en mi memoria tan fuerte que aunque pasen los años yo los recuerdo como si fuera ayer. 

Este relato comienza una noche de 2021, 
Me acomodé para acostarme a dormir  y no me sentía cansado, ni tampoco angustiado. Recuerdo que yo estaba muy tranquilo sin ningún problema que me provocara preocupación, nada, yo estaba sereno y asi mismo me quedé dormido.

Sentí que mi mente era atraída muy velozmente por algo, y vi el mundo alejarse rápidamente frente a mí, pero no era el mundo, era yo quien estaba ascendiendo. Luego todo se detuvo y quedó en calma; recuerdo ver pequeñas luces y un fondo oscuro. De repente, vi a unos seres que se posaron junto a mí, uno a mi derecha y otro a mi izquierda. No sentí miedo porque en ese momento estaba muy ocupado pensando en qué cosa me daba más curiosidad: si su altura o sus 'pieles', si es que así se les puede llamar. 

Ellos eran altos, 2 metros y medio, tal vez un poco más. No vi sus rostros porque no tuve tiempo; todo pasó muy rápido. Solo recuerdo que me quedé observando su cadera y sus piernas porque estaban a la altura de mi cara.  
Detallé su piel cristalina; parecían hechos de cristal, porque se podía ver a través de ella como pequeñas lucecitas de colores, como el brillo de un diamante.  
Eso me recordó a cuando yo, de niño, veía las líneas que se concentran en los cubos de hielo. 
Semejante a eso era ver a través de su piel. Sus extremidades eran largas y delgadas. Todo su cuerpo tenía luz y era hermoso. Así era como yo veía a esos dos seres. Pero lo que no sabía era que existía un tercero que lucía muy distinto y que más adelante describiré.

Estos dos seres me escoltaron unos pasos hacia adelante y luego el de la derecha levantó su mano y señaló, no con un dedo sino con la mano abierta, el lugar donde yo debía mirar. Entonces vi el planeta Tierra en un holograma; era una proyección muy nítida y en 3D de nuestro planeta, y al apenas verlo, lo reconocí y dije con mucha emoción: - ¡Es ese!, ¡ese es mi planeta, yo vivo ahí! 

Entonces me mostraron imágenes; mejor dicho, me hicieron volar dentro del planeta para verlo bien. Pasé por los desiertos y vi la arena amarilla y el cielo azul celeste despejado. Volé sobre las montañas verdes tupidas, cubiertas de un inmenso telón de arbustos y vegetación; sobrevolé los mares y los océanos y vi lo enormes que eran. También pasé por las costas y los nevados. Pude ver toda la belleza del planeta en un instante. Luego volví a salir de ese estado, y me encontré de nuevo mirando el holograma como al principio. 
Entonces el ser me dijo mentalmente: vuelve a mirar!.
Y me asomé al holograma y vi que ahora el planeta estaba en un caos impresionante, había tormentas, se veía huracanes pasar por todos los continentes a la vez, sonaban truenos, ví inundaciones y los volcanes habían despertado. 
Solo en ese momento sentí miedo y tristeza, tuve mucha desesperanza, quería llorar porque sabía que toda la humanidad y mis seres queridos estaban ahí dentro.  

Y entonces en ese momento escuché una voz que me decía: 
- Esto que has visto es lo que sucederá en su planeta si ustedes no cuidan su naturaleza, sus plantas, sus animales, sus ríos y sus mares. 

Yo me sentí castigado y avergonzado.
Luego, delante de mí se acercó el tercer "SER"  muy distinto a los otros. Éste era pequeño de 1.30 de estatura, con piel gris lisa, tenía cabeza grande y sus ojos parecían los de un bicho eran grandes alargados y supremamente oscuros con brillo, parecía la textura de una piedra obsidiana. 
Tenía dos agujeros pequeños como naríz y casi no se percibía su boca. 
Este ser estaba acercandose a mí mientras me miraba fijamente, parecía que sus ojos tenían el poder de hipnotizar y tuve mucho miedo.

Luego, tan grande era mi angustia por todo lo que había visto, que el hermoso Ser que estaba a mi derecha, el alto y cristalino, hizo un gesto con su mano y detuvo al ser gris sin tocarlo. Solo dijo: 'No más, es suficiente', como dando a entender que yo ya había visto lo que debía ver. En ese momento entendí que esas entidades altas y cristalinas eran quienes gobernaban sobre los grises, como si existieran jerarquías allí. 

Entonces, seguido de esto, sentí como si me estuvieran acostando de nuevo en mi cama con mucha delicadeza, y me fui despertando muy suavemente hasta abrir los ojos. Jamás en mi vida, hasta ahora que tengo 33 años, me había despertado de un sueño de esa manera tan suave y tan solemne. 




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